Hablemos de la uva: Albariño

 
El Albariño es una variedad de uva blanca, característica de Galicia y el norte de Portugal, también se nombran así los vinos elaborados con esta variedad de uva.

El Albariño es considerada una de las variedades autóctonas más importantes de Galicia, dentro de las 220 variedades autóctonas catalogadas. Es una variedad de racimos pequeños, de maduración temprana y vigor medio. Tiene un color amarillo-pajizo, brillante, con irisaciones doradas y verdes. Poseen aromas florales y afrutados, finos y distinguidos, que impresionan agradablemente, de intensidad media y duración media-larga. Su sabor es fresco y suave, con suficiente cuerpo y grado alcohólico (entre 11 y 13% Vol.), acidez equilibrada, armoniosos y de amplios matices. Su regusto es placentero, elegante y completo.

El Albariño fue hace tiempo escaso pero muy buscado. Se cultivaba en las riberas del río Umia (Pontevedra; nace en el municipio de Forcarey y desemboca en la Ria de Arosa junto al Puente da Barca) desde la Edad Media y dice la leyenda que los monjes de Cluny (Monasterio situado en la región de Borgoña en Francia), que ya la conocían desde el siglo XII, fueron quienes la introdujeron en Galicia a través del monasterio de Armenteira (Pontevedra) y que desde allí, su cultivo se extendió a toda Galicia. No obstante, la corriente actual se inclina a pensar que el Albariño es una variedad autóctona de Galicia. Aún así, no cabe duda que sin importar su procedencia fue en Galicia donde se forjó su caracter y su leyenda.

Según la Orden APA/1819/ 2007 , de 13 de junio, la uva Albariño es una variedad de vid destinada a la producción de vino. Recomendada en Galicia y autorizada en Cantabria , Castilla y León y Cataluña.

 La Denominación de Origen Rías Baixas, creada en 1988, comprende aquellos territorios donde tradicionalmente, y desde tiempo inmemorial, se producen vinos de calidad en la provincia de Pontevedra, siendo consideradas en la actualidad cuatro subzonas perfectamenteindividualizadas: Val do Salnés, Condado do Tea, El Rosal y Sotomayor, en las que se elaboran fundamentalmente vinos blancos cuya base es la variedad Albariño.

La calidad de los vinos elaborados con uva Albariño hizo recuperar las cepas autóctonas, que habían estado a punto de desaparecer por la introducción de cepas híbridas de mayor producción y fortaleza. Comenzando la replantación en 1960, hoy en día es una de las variedades más cultivadas en Galicia y el vino Albariño es hoy uno de los caldos de mayor personalidad y prestigio.

Botrytis; amigo y enemigo.


La Botrytis es una enfermedad producida por un hongo conocido como "Botrytis Cinerea" que afecta a las uvas de vinificación. La infestación de Botrytis en un viñedo requiere de uva madura y de condiciones húmedas, pudiendo destruir cosechas enteras.

Conocida como podredumbre gris, la Botrytis Cinerea es una de las enfermedades más temida por los viticultores de las zonas más húmedas. No obstante si una cepa infectada queda expuesta a condiciones de menos humedad, entonces, la uva parcialmente se pasifica y la infestación se la conoce como "podredumbre noble" pudiendo llegar a producir, si se vendimian durante la infestación, un vino dulce particularmente fino y concentrado. De hecho, algunos de los mejores vinos botrytizados del mundo son elaborados con uvas recogidas una a una.

Según una leyenda húngara, el primer aszú (un vino que usa uvas botritizadas) fue elaborado por Laczkó Máté Szepsi en 1630. Sin embargo, ya aparecen menciones de vino hecho de uvas botrytizadas en la Nomenklatura de Fabricius Balázs Sziksai que se acabó en 1576. Un inventario recientemente descubierto de aszú antecede a esta referencia por cinco años. Cuando la clasificación del viñedo comenzó en 1730 en la región de Tokaj, uno de los parámetros que se consideraban en relación con los distintos terroir se centraba en su potencial a la hora de desarrollar Botrytis cinerea.

Un mito popular es que la práctica se originó de manera independiente en Alemania en 1775, donde los productores de riesling en Schloss Johannisberg (Geisenheim, en la región de Rheingau) tradicionalmente esperaban la orden del propietario de la finca, Heinrich von Bibra, obispo de Fulda, antes de cortar las uvas. En este año (según la leyenda) el mensajero de la abadía fue robado cuando marchaba para entregar el mensaje de empezar la vendimia y se retrasó la cosecha, tiempo suficiente para que la Botrytis surgiera. Las uvas se suponía que no valían nada y se entregaron a los campesinos locales quienes produjeron un vino sorprendentemente bueno, dulce, que posteriormente fue conocido como Spätlese, o vino de vendimia tardía. En los siguientes años, diferentes formas de incrementar la dulzura se introdujeron y el original Spätlese se perfeccionó más, primero haciendo de él auslese (literalmente, "cosecha seleccionada"; plural: Auslesen; es un término alemán referido a un vino de cosecha tardia y de una categoría más madura que el Spätlese) en 1787 y luego eisweines (vino hecho de uva helada con una fuerte concentración en azúcar. La técnica para conseguir esta uva consiste en dejar sobremadurar la uva a la cepa, que no se cosecha hasta que se produce la primera helada. Cuando el grano se hiela, el agua se expande y rompe la cascarilla de la uva. Así, se pierde más agua y el azúcar es más concentrado, hablaremos de el otro día) en 1858.

Algunos de los vinos de Botrytis más famoso del mundo son los de la zona de Sauternes en Burdeos. Los sauternes son una combinación de sémillon y sauvignon blanc. Otro vino botritizado francés, menos conocido, es el Monbazillac.

La región Tokaj-Hegyalja de Hungría es una de las regiones clásicas productora de vino botritizado, destacando sobre todo por sus vinos aszú. Beerenauslese o Trockenbeerenauslese (Alemania) son los otros vinos globalmente reconocidos que usan uvas botriizadas. Menos conocidos son el italiano Amarone, el rumano Grasa de Cotnari y el austriaco Ausbruch.

Dependiendo de las condiciones de las uvas pueden estar sólo mínimamente botritizadas. Esta forma de hacer vino dulce también se ha importado por los vinateros de California y Australia. En algunos casos la inoculación del hongo ocurre cuando esporas se fumigan sobre las uvas, mientras que algunos viñedos dependen de la inoculación natural a partir de esporas presentes en el medio ambiente.

En España ha habido algunas añadas de vinos botritizados en los lugares en los que la climatología es propensa a ello, como en Valdeorras, en ciertos albariños de Rías Baixas, en ribeiros y en Cataluña.

Jornada de Iniciación a la Cata / 10.03.2010

Tras un inicial silencio maestrante, donde se cortaba la expectación, Alex Múgica, como anfitrión, presentó el evento y dio paso a Miguel Fernández de Arcaya, director de la cata y director técnico de las bodegas Fernández de Arcaya, en Los Arcos. Este, con su inconfundible estilo, carácter propio y su extraordinaria capacidad de trasmitir conocimientos enológicos, nos brindó una velada llena de interés culminada con una leyenda egipcia del origen del vino que dejó a la audiencia dispuesta, predispuesta, para una futura, y que esperamos próxima, reunión de enochalados. Todo comenzó con un “vino”, catado a ciegas, que resultó ser sangría. Para este momento Miguel ya había desgranado, resumiendo, lo esencial, los entresijos de la cata.

Una Sangría Blanche, elaborada por Bodegas Fernández de Arcaya, fresca y dulce, donde los avezados alumnos encontraron recuerdos a limón, melocotón y naranja, por supuesto reales pues en el refresco estaban añadidos.

Paso a paso, el mundo de la cata se iba abriendo para muchos de los asistentes y nos servía de recuerdo a otros.Un blanco de Cariñena, Care 2009, elaborado con chardonnay y algo de viognier, fue el estímulo para seguir creyendo que casi todo humano puede introducirse en la cata de vinos.Delicioso blanco, fresco, intenso en nariz, varietal y de boca madura, exótica, para confirmar el buen hacer de Bodegas Añadas.
“Y al fin, un vino”, se dijo en tono de humor, para recibir al primer tinto, un tempranillo manchego, Canforrales Clásico 2009. Conceptos como taninos, lágrima, nueva paleta cromática, para disfrutar de un vino fiel representante de la juventud y de una variedad muy extendida en nuestro país y, a pesar de todo, desconocida en matices.Esplendido en color, fragante y franco en nariz, amplio y sabroso en boca, aportó el perfil exigido para adiestrar los sentidos.

Dos horas intensas y todavía faltaba lo mejor.Conceptos de elegancia, complejidad, intensidad, equilibrio, evolución, longevidad, buen envejecimiento, crianza en barrica, tuvieron como mejor ejemplo el descorche de un vino estrella de la bodega navarra, de su casa. Reserva Fernández de Arcaya 2001. Elaborado con cabernet sauvignon, de un pago de viñas muy viejas, absolutamente varietal donde se distingue el buen cabernet de los “otros” cabernets. Intenso en color y aromas, sencillamente, el reserva de Navarra.Media hora más para deleitarnos con el vino, disfrutarlo, gozarlo, y terminar acompañándolo con una tapa marca de la Cocina de Alex Múgica, talo con tocino y queso sobre crema de alubias, inspirado en la cocina de antaño en los caseríos de Leiza (Navarra).

Aplauso final al orador y reconocimiento general a la iniciativa propuesta por Cella Vinarium de popularizar y divulgar la cultura del vino por cada rincón de Navarra, o de donde sea.

El eterno debate del corcho.


El corcho, producto natural que necesita un largo proceso para su obtención, es a la vez un gran amigo y enemigo del vino: le aporta numerosos beneficios, pero también es causante de uno de sus grandes defectos, el gusto a corcho. Los TCA (Tricloraniasoles) son los responsables de la perdición de numerosos buenos vinos a lo largo del año (aproximadamente un 10%), y resultan difíciles de combatir. Sin embargo, los corchos sintéticos no presentan este problema: ¿merece la pena continuar utilizando tapones de corcho si este tema queda solucionado con los tapones sintéticos?, ¿qué aporta el tapón de corcho que no lo hace el sintético? Entramos en una eterna discusión que no pretendemos solucionar, todavía no hay estudios oficiales que confirmen cuál de los dos es el mejor. Les ofrecemos una lista de características generales de ambos corchos, y juzguen ustedes mismos…

Corcho Natural:

Cada año se embotellan unas 12.000 botellas con este tipo de corcho. El alcornoque, del cual se extrae este preciado material, únicamente se cultiva en zonas mediterráneas que deben cumplir unas condiciones climatológicas y edafológicas concretas que apenas se dan. Además, se necesitan unos 50 años aproximadamente para que el alcornoque ofrezca la primera corteza útil llamada esbormizo o corcho de Belén, que no sirve para la elaboración de tapones. Una vez extraída esta corteza, deben pasar unos 10 años para poder sacar el primer corte de corteza y poder elaborar los tapones de corcho. Este proceso se repite cada 8-10 años y a lo largo del mismo el árbol debe estar libre de plagas, hongos y enfermedades, con lo que se incrementa notablemente el coste de este producto. Y eso que todavía no hemos comenzado a trabajar con él… A continuación, el corcho extraído se hierve para conseguir que se expanda y obtener su elasticidad máxima. Durante el calentamiento que implica este proceso y gracias a la extremada volatilidad de los ésteres, los cloraniasoles (origen de los TCA), se reducen en gran medida. Una vez hervidos, los corchos se lavan con agua sin cloro y se secan rápidamente. Si hay cloro en el agua, éste se asocia con los fenoles de la madera originando triclorofenoles, que derivan en tricloraniasoles o TCA.

Corcho Sintético:

El espíritu emprendedor de algunos bodegueros norteamericanos no aceptaba la alta posibilidad de acorchado en vinos que tanto trabajo les había costado elaborar, por lo que investigaron en la creación de un nuevo material para cerrar las botellas: el corcho sintético. Aunque la tecnología incorpora nuevas técnicas cada día, este tipo de corcho se elabora de dos principales formas:

Co-extrusión: Consiste en el corte de un cable de espuma de micro burbujas de polietileno, recubierto al mismo tiempo con un elastómero termoplástico. Este sistema permite al tapón tener uniformidad interior y exterior; y a los fabricantes el control de cada etapa del proceso de elaboración.

Inyección: En 1996 Dennis Burns -un norteamericano ingeniero en materiales y especializado en plásticos, observó que la mayoría de los tapones que protegían los barricas de guarda en Napa Valley eran plásticos, y se propuso lograr lo mismo en las botellas. Así comenzó la búsqueda por conseguir un material neutro que no afectara al vino ni a la salud de los consumidores. La industria de suministros plásticos especializados en medicina reunió los requisitos y con su tecnología y materiales comenzaron a desarrollar lo que hoy es reconocido en el mundo como el primer tapón sintético.

Tapón sintético Vs Tapón de corcho natural: Ventajas e inconvenientes

• Comportamiento más predecible y fácil de controlar. El corcho tradicional, por el contrario, no permite saber cómo ha evolucionado hasta el momento en que el consumidor abre la botella.

• El material inorgánico no permite el crecimiento microbiológico, ni la formación de TCA.

• El tapón sintético resulta más limpio, no se quiebra y no genera polvo, lo que es favorable para las máquinas, que son las mismas que las de corchos tradicionales, incorporando algunos pequeños ajustes.

• Los corchos sintéticos pueden ser de diferentes colores, se extraen con cualquier sacacorchos y se pueden volver a poner en la botella fácilmente.

• El tapón sintético (por su mayor consistencia y uniformidad) permite una menor entrada de aire al interior de la botella. Esta misma característica recomienda embotellar sólo vinos que no necesiten evolucionar una vez embotellados. Por ello, este tapón se utiliza en vinos de consumo rápido. Desde un punto de vista técnico es un gran avance para los vinos jóvenes, que se consumen antes del año y en los cuales lo importante es mantener su frescor y los aromas a frutas. La D.O. Navarra ya ha incorporado en su normativa la posibilidad de utilizarlos para vinos de este tipo.

• Con el tapón sintético se rompe el requisito de guardar el vino en posición horizontal. Si el corcho tradicional necesita humedad para permanecer expandido y así evitar el paso de demasiado oxigeno a interior de la botella, el corcho sintético no la necesita.

• Es un tapón enormemente aceptado en los mercados internacionales, y su introducción está aliviando a los alcornocales de las sacas tan fuertes de los últimos años.

• El corcho natural sigue permitiendo una microoxigenación importante para vinos de guarda que no consigue el corcho sintético (o al menos no se ha demostrado científicamente hasta ahora).

Pese a todo ello, los consumidores del viejo mundo siguen prefiriendo las botellas con tapón de corcho natural ¿Cuestión de necesidad, tradición o puramente estética? Juzguen ustedes mismos…

Quincena del vino: Canforrales Selección en Orkoyen


Durante la primera quincena del mes de marzo, si no te queda lejos, puedes pasarte por "La Artesa", en Paseo Saramago nº15 (Orkoyen) y disfrutar de una copa de vino Canforrales Selección (D.O. La Mancha) acompañado de una tapa de queso manchego por 1,70€.

El Vino: Canforrales Selección es un tinto semicrianza con 3 meses de crianza en barrica de roble. Potente y sabroso, hace honor a la uva con la que es elaborado... ...100% Tempranillo.

Los defectos del Vino

El vino es un elemento vivo en constante evolución que precisa de muchos cuidados en su elaboración para dar como resultado final el producto deseado. No obstante al descorchar una botella podemos encontrarnos con una infinidad de cosas que han salido mal y en consecuencia, estaremos frente a una botella "defectuosa" y las causas pueden ser muchas.

Los "defectos" del vino son relativos puesto que mientras que para según que tipos de vino se elabore son beneficiosos (ejemplo de la re-fermentación en la botella del Champagne o del crecimiento de levaduras aeróbicas en los toneles de roble que contienen el vino de Jerez,...), para otro tipo de vino son totalmente perjudiciales, convirtiendo el vino en un líquido imposible de beber o de pobre calidad.

Daremos un pequeño repaso por alguna de los "defectos" más comunes que podemos tener la desgracia de encontrarnos al descorchar una botella:

El vino está picado o avinagrado:

Este efecto lo produce la Bacteria Aerobea Micoderma Aceti o Acetobacter. Se desarrolla en la superficie del vino al contacto con el aire creando una capa blanca sobre este que a los pocos días se tornará rosa. Esta bacteria le resta alcoholes al vino y le otorga una acidez volátil.

El vino se nos picará o se nos avinagrará si no está suficientemente aislado del aire libre (oxígeno), bien porque quedaron mal cerrados o se guardaron de pie lo que proboca el secado del corcho, que este se contraiga y en consecuencia se produzca una micro oxigenación.

El vino presenta olor a corcho:

Para entender este defecto devemos acudir a los origenes del corcho: el árbol del Alcornoque y si este mismo ha sido infectado con moho. Incluso si hay problemas de moho en la bodega con los toneles, estructuras o corchos.

El causante del "olor a corcho" es el Tricloroanisol o TCA y se trata de una reacción química de los componentes orgánicos llamados Fenoles que se encuentran normalmente en la uva, corcho, toneles, etc que se combinan con cloro.

Es frecuente que en el proceso de blanqueamiento del corcho, este sea lavado con cloro, si el Alcornoque del que probiene el corcho tuvo problemas de moho, este lavado que se hace a ciertos corchos lo empeorará. No obstante existen otros microorganismos capaces de producir TCA sin presencia de Cloro.

El vino huele a huevos podridos o caucho:
Está producido por el ácido sulfídrico que aparece en el vino durante el trasiego (cambio de recipiente del vino como por ejemplo de cuba a depósito), sobre todo en regiones cálidas al no contar con la suficiente oxigenación. Si no se trata de manera eficaz aparecerán los mercaptanos dandole al vino un desagradable olor.

El vino huele a cuadra, madera vieja, sudor de caballo:

Este defecto del vino es producido por la bacteria Brettanomyces ("bret") que puede deberse a un problema de higiene en la bodega, no obstante estas bacterias siempres están presentes en el vino.

Sin embargo, el efecto de esta bacteria es el buscado por algunos productores para lograr los aromas característicos.


El vino huele y sabe rancio y el color es amarronado:

Este defecto es producido por la oxidación y en algunos vinos es deliberado (Jereces, madeiras,...), aunque es algo que se evita en los vinos tradicionales donde la oxidación es considerada como un defecto (aunque todos los vinos se oxidan) denotando un olor rancio, acetaldehído o etanal, aromas apagados con tonos amarronados.

Este defecto es acelerado por la exposición a la luz tanto natural como artificial y se puede contemplar facilmente en la evolución de vinos jóvenes (como por ejemplo los rosados) con el paso del tiempo.

El vino huele a cartón:
El causante de este aroma es la excesiva y reiterada utilización, en el filtrado del vino, de material celulósico deficiente.

El vino sabe a moho:
Proviene de hongos filamentosos que pueden provenir o bien de las uvas o bien de las paredes de las vasijas durante la fermentación.

El vino tiene un olor y gusto a tierra mojada:
Producido por un alga (Chatodotrix Dichotoma), se produce cuando las uvas utilizadas para la elaboración del vino estubieron en contacto o muy próximas a la tierra.

El vino tiene un gusto o aroma metálico:

Este defecto es debido a que el mosto o vino ha estado en contacto con algún elemento metálico.

El vino presenta muchos "tropezones":
Conocida como la quiebra cuprosa o "enfermedad de la botella", puede solucionarse en bodega pero que una vez embotellado el vino, no tiene solución.

El vino se enturbia y se producen precipitación de sales cuprosas. Para evitarla hay que tener cuidado con el uso de los utensilios de cobre en la elaboración del vino.

Debemos recordar que muchos vinos presentan precipitados debido a su embotellado sin filtrar, no por la "enfermedad de la botella".

Ribera del Duero en Cata Íntima.


El pasado Viernes celebramos en Cella Vinarium una cata sobre 5 primeras marcas de la Denominación de Origen Ribera del Duero. Una cata íntima, puesto que tan solo acudieron 8 personas, pero que paradógicamente, nos permitio disfrutar mucho más de la compañia y hacer la cata más amena y participatiba.

Migueltxo Goñi desmenuzó, acompañado por Jesús López y los asistentes al evento, cada uno de los vinos seleccionados encontrando en cada uno de ellos la satisfacción sensorial que se busca cuando se descorchan botellas de este nivel. ¡Y de ese precio!.

Pago de los Capellanes crianza 2007. Tinto elaborado con tempranillo, sobre todo, y cabernet sauvignon. A la vista muestra un color cereza intenso, casi picota, con ribete rubí. Limpio, brillante y de capa media alta. Nariz de media intensidad. Franca. Fruta confitada. Especiado. Vainilla fina, tabaco y chocolate (que envuelve una naranja madura). Boca golosa, fresca, cítrica. Paso amable, leve astringencia y largura media, como su cuerpo.

Pago de Carraovejas 2007. El tempranillo, acompañado de c. sauvignon y merlot, consiguen sorprender a quienes esperaban catar la nueva añada. En vista recuerda al vino anterior, quizás con algo menos de capa. Nariz de buena intensidad, también con frescura cítrica y algo punzante. Recuerda a la cereza, a la madera del cedro y ahumados de los rescoldos del sarmiento. Boca algo tánica, de amargor final y acidez descompuesta. Cuerpo medio. Recuerdos de ricos tostados y fruta escarchada.

Torresilo 2006. La tinta fina obra maravillas en uno de los triunfadores de la noche. Apicotado, a la vista, con ribete rubí azulado. Intenso con capa alta, limpio y brillante. Nariz de notable, casi sobresaliente, intensidad que recuerda al monte bajo. Chacinería fina. Balsámico. Dulce y mineral. Presenta una evolución en copa magnífica. Complejo y elegante. Boca sabrosa, golosa, amplia, eterna en largura. Muy equilibrado. Redondo. Frutal y mineral.

Cepa 21 2006. Segundo ganador donde la tinta fina se expresa con carácter. Picota intenso, a la vista, con ribete rubí. Atractivo. Nariz de intensidad aromática elevada y complejidad varietal. Mineral y balsámico. Cuero fino, betún, fruta confitada sobre un fondo de frescor goloso. Boca de entrada gloriosa. Potente. Bonita acidez y tanino maduro. Largo, elegante, amplio y estructurado.

Malleolus 2006. De nuevo, la tinta fina elaborada con sabiduría. Vista de color cereza intenso con ribete rubí. Bonita limpidez. En nariz predominan los terciarios sobre un fondo animal, algo molesto. Sabrosidad umami. Aroma terroso. Menos intenso, o abierto, que sus predecesores. Boca potente bien estructurada, de menos elegancia, buena largura y notas no tan frutales como las esperadas.

En resumen, una velada interesante que sirvió para derrumbar falsos mitos, encumbrar nuevos valores y confirmar el potencial de una variedad y de una zona concreta de nuestra geografía.