Sin lugar a dudas uno de los mejores vinos para acompañar las comidas de verano es el rosado navarro de garnacha. Para esas comidas en las que vamos a combinar ensaladas, verduras, hortalizas y carnes blancas... Comidas poco pesadas, y poco aceitosas, para que un estómago lleno no sea un impedimento a la hora de soportar las sofocantes temperaturas.
El rosado, vino que poco a poco se hace más popular, es sin lugar a dudas una muy buena opción para acompañar estas comidas y uno de esos rosados navarros 100% garnacha es el Viña Perguita de Bodegas Fernández de Arcaya en la localidad de Losarcos.
Viendolo en la copa es fácil adivinar porqué se denomína "rosado". Su aroma nos confirma la bondad que tendrá en boca y me hacen llegar los recuerdos de frutas rojas al principio con un poco de ¿tiza? al final. Al tomar un sorbo el sabor inunda la boca, el frio con el que se sirve refresca la mente y su recuerdo perdura como presagio de lo que será el siguiente trago.... Suave, fresco, ligero... ideal.
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Casal García... Mar embotellado...
Hay momentos en los que la hora del día, tu estado anímico y físico, la temperatura, el sol, el clima y si se me apura diré tambien que los astros, se combina para que en ese momento del día sea un vino en particular el que mejor encaje contigo. Cuando esto ocurre y se acierta con el vino solo hay una palabra que puede pronunciarse tras tomar la primera copa... ¡joder!.
Y esto es lo que nos ha pasado con Casal García, Vinho Verde elaborado en Minho, en la Costa Verde Portuguesa, coupage de 4 variedades autóctonas del Norte de Portugal (y en consecuencia tambien de Galicia).
Nada más abrir la botella se observan esas pequeñas burbujas que luchan por escapar del líquido, esa pequeña aguja natural que nos indican la ermosa juventud del vino, al arrojar el vino en la copa, el vino se torna transparente, seguramente por un efecto óptico causado por el color azulado de la botella, puesto que cuando el ojo se acostumbra resulta un vino amarillo pálido con muy poca intensidad de color.
Sus aromas me recuerdan al mar, tal vez debido a la influencia del ojo al ovserbar esa pequeña espuma producida por su vertido en la copa, burbujas rápidas, como olas rompiendo, huele a cítricos, huele a frutas, huele a mar, huele a flores y muy a los lejos nos llegan pequeños aromas golosos.
En boca su golosa acidez rompe el embrujo, sus diminutas burbujas se expanden por toda la boca, un vino amable, que perdura, que se queda en boca, que nos pide otra copa, refrescante, sincero, un vino para repetir.
Así pues elegi abrir este vino en el momento idoneo, antes de comer, a modo de aperitivo, su juventud y fructosidad me pedia que lo acompañase de productos del mar, su aguja me reclamaba tempuras, asados de carnes blancas...
Sin lugar a dudas un vino que merece, y mucho, la pena probar, conocer y seguir.
Me voy a comer, que sin lugar a dudas este vino me ha abierto el apetito.
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Bag in Box... rompiendo las reglas.
Tenemos la mala y consumista costumbre de juzgar un producto por su envase, por su etiquetado y sobre todo por la "tradición"... así pues creemos que las legumbres envasadas en saquitos de rafia deben de ser de mayor calidad que las legumbres envasadas en bolsas e papel... en el mundo del vino pasa lo mismo y podemos encontrar vinos mediocres envasados en botellas de vidrio con bonitas etiquetas y vinos de gran calidad envasados en Bag in Box... no obstante la visión del consumidor es, que estos últimos, serán vinos de menor calidad que un vino envasado en cristal.
A estas alturas, quien esté leyendo estas lineas se preguntará... ¿Qué demonios es el Bag in Box?... y lo primero que tenemos que aclarar es que no tiene nada que ver con el Tetra Brick, aunque si guarda semejanzas. El Bag in Box, como su propio nombre indica (indica en inglés... claro), es una bolsa metalizada dentro de una caja de cartón, esta bolsa y la caja, tienen una salida en la parte inferior para acoplar un grifo con el que poder extraer el líquido contenido dentro.
Hasta aquí todo claro, pero... ¿Qué ventajas tiene este envase sobre el vidrio en el mundo del vino?... Pues bien, las ventajas son muchas y variadas aunque como veremos, este envase no es recomendable para vinos cuya guarda en botellas es parte fundamental en su elaboración. La mayoría de los vinos que se envasan en estas "cajas" son vinos jóvenes o con muy ligeros pasos por barrica.
1.- El envase y las diferentes composiciones de las bolsas metalizadas nos permite proteger al vino de elementos externos como son los cambios bruscos de temperatura, la luz del sol y el oxígeno del aire. Una vez abierto, los vinos se conservarán perfectamente hasta 6 semanas, por lo que representa el envase ideal para aquellas personas aficionadas a tomarse una copita de vino con las comidas, y que cada 2 días tienen que tirar media botella por la fregadera porque se les ha oxidado, picado o avinagrado.
2.- Este envase es más fácil de transportar y almacenar permitiéndonos, en según que casos, mantenerlo en el frigorífico (ideal para vinos blancos y rosados) sirviendonos el vino en su óptima temperatura cada vez que nos apetzca una copa.
3.- Es más económico que las botellas de vidrio y ocupa menos espacio permitiendo a las bodegas comercializar mayor cantidad de vino en menor volumen. Esta reducción de costes permite que una bodega decida envasar vinos de mayor calidad a precios más económicos.
4.- Es completamente reciclable y debido a su mayor capacidad el impacto medio-ambiental es menor... no obstante este tipo de declaraciones (difundidas por los fabricantes) hay que cogerlas con pinzas.
5.- Desaparecen los defectos en los vinos achacados a su envasado en vidrio (corcho, enfermedad de la botella, vino picado, etc...).
Seguramente, querido lector, habrá usted llegado a la siguiente conclusión: ¿Pero como es que no envasa todo el mundo sus vinos jóvenes en Bag in Box?... pues no lo hacen porque también tienen sus desventajas:
1.- No permite la crianza del vino y la evolución del mismo una vez envasado (que si lo hace la botella de vidrio) al ser un envase completamente estanco.
2.- Estos envases no están diseñados para durar en el tiempo y por ello no se recomienda la guarda del vino en su interior, de hecho, suelen llevar una fecha del tipo: "recomendamos consumir antes del..." (El cartón y los componentes de las bolsas metalizadas se degradan antes que el vidrio).
3.- Tiene poca aceptación social y el público entiende como "vinos de poca calidad" los vinos envasados en Bag in Box. Aunque muchas bodegas empiezan a apostar por este tipo de envases y en mercados más maduros y con mayor tradición vinícola son envases ampliamente aceptados y consumidos.
Sin lugar a dudas este es un envase ideal para los aficionados a los vinos jóvenes sin crianza alguna, o con ligeras crianzas, que beben vino habitualmente en las comidas, puesto que estos envases nos alargan la vida del vino una vez abierto, olvidándonos del miedo a que se nos oxide una botella entera cuando tenemos ganas de tomarnos una copita de vino con nuestra cena.
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TOKAJI ASZÚ... El Secreto Húngaro
Uvas atacadas por la Botrytis Cineria.
De color oro o ámbar nos encontramos estos vinos de, generalmente, precios elevados. Aquellos que en su afán explorador hayan decidido adquirir una botella de estos vinos les habrán sorprendido sus aromas golosos y sus sugerentes sabores en los que destacan frutas dulces y miel.
Estos vinos se producen en Hungría y en una pequeña zona de Eslovaquia (la cual pertenecía a Hungría antes de la 1ª Guerra Mundial). son elaborados con 4 variedades de uvas blancas autóctonas de la zona que son: La Furmint, Hárslevelü, Sárgamuskotály y Zéta. La variedad de uva Furmint es la cultivada en la región ocupando casi el 75% del área cultivada y es la más empleada en la elaboración de los vinos Aszú, de hecho, bajo el nombre Tokaji se elaboran una gran variedad de vinos, desde blancos secos a los vinos más dulces, uno de estos últimos es el Tokaji Aszú es el que nos ocupa en este artículo y que son los que más fama han dado a la región.
Estos vinos se empezaron a elaborar en la región en el siglo XVII al cosecharse las uvas tarde (noviembre) por motivo de las constantes guerras contra turcos y germanos (Aunque se hace referencia a estos vinos en antiguos escritos de principios del siglo XVI), dándose como consecuencia vinos más dulces que de costumbre al estar las uvas en proceso de pasificación, muchas de ellas, atacadas por un conocido hongo: Botrytis Cinerea. Dando como consecuencia una mayor concentración de azúcar dentro de los granos de uva.
Los granos de uva atacados por el famoso hongo se pasifican y a estas uvas se les denomina como "Aszú". Así pues la cantidad de azucar que contenga uno de estos vinos dependerá en parte de la cantidad de uvas Aszú con las que se ha elaborado el vino Tokaji. Dependiendo de la cantidad de azúcar se clasificarán los Tokaji Aszú desde 3 Puttonyos hasta 6 Puttonyos. Los vinos que superan la puntuación de 6 son llamados Aszú-Eszencia y son considerados unos de los vinos más dulces del mundo.
El número Puttony se definía calculando la masa de uvas Aszú añadidas en un barril de 136 litros puesto que estas uvas se mezclan con uvas "sanas". Un Puttony era un "cuevano" (un cesto de madera o mimbre) con capacidad de 20 a 25kgs de uva. No obstante hoy en día se calcula en base en la concentración de azúcar en el vino elaborado (Desde 60 hasta más de 180 gramos por litro... Recordemos que un cava semi seco tiene una concentración de 33 a 50 gramos por litro de azúcar):
- 3 puttonyos de aszú:
75 kg de aszú en 136 litros de vino base / 60-90 g/l. - 4 puttonyos de aszú:
100 kg de aszú en 136 litros de vino base / 90-120 g/l. - 5 puttonyos de aszú:
125 kg de aszú en 136 litros de vino base / 120-150 g/l. - 6 puttonyos de aszú:
150 kg de aszú en 136 litros de vino base / 150-180 g/l. - Aszú - Esenzia:
Es elaborado por entero con uvas Aszú / Más de 180g/l.
A estos vinos se les dan longevas crianzas en barricas de roble, tradicionalmente procedente de la misma región y en botella antes de salir al mercado. Esta crianza redondea al vino y le confiere su peculiar personalidad.
El Tokaji Aszú es considerado como un vino de postre y como siempre decimos: "los vinos de una región son consecuencia de su gastronomía" por lo que este tipo de vinos son ideales para acompañar los platos especiados de la gastronomía húngara tan influenciado por la gastronomía turca, con sus potentes quesos y patés.
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Vinos de maceración carbónica... ...¿y eso que es?.
Apenas finaliza la vendimia en las zonas más tardias, comienzan a salir al mercado los primeros vinos del año.
Cada vez son más las bodegas que se apuntan a la carrera de ser el primero o de los primeros en sacar el vino joven al mercado, sobre todo, ante la cercanía de las Navidades tras la vendimia y por la ventaja comercial que supone.
Para entender claramente en que consiste la maceración carbónica, podemos poner un ejémplo que todos podamos entender: guardamos la fruta al aire libre para permitir su aireación. La fruta respira y cede gas carbónico. Si mantuviéramos la fruta en la bolsa de plástico, este gas volvería a la fruta y entraría en fermentación sin microbios, esta sería la transformación conocida como maceración carbónica. Si en vez de eso, rompiéramos la fruta, el zumo se contaminaría por microbios ambientales (entre ellas las llamadas levaduras), y estos producirían la fermentación.
Recordamos que para hacer vino hay 2 técnicas que puede ser o bien rompiendo la uva (Fermentación por levaduras) o con uva entera y confinada (Maceración carbónica).
Los vinos de maceración carbónica se elaboran tradicionalmente en grandes lagos de cemento donde se echa la uva entera, con racimo y raspón, las uvas de abajo, por la presión de las que están encima, se rompen y ese mosto empieza la fermentación:
Estos vinos elaborados con esta técnica resultan más suaves debido a una menor extracción de sustancias tánicas del hollejo y la pepita, así como a la disminución de su acidez. Desarrollan un aroma característico y complejo, muy relacionado con recuerdos lácticos, cremosos, frutos rojos...
Los vinos de maceración carbónica, habitualmente se sacan al mercado el mismo año de la vendimia (conocidos tambien como cosecheros) y deben beberse dentro de dicho año o en el siguiente, aunque pueden encontrarse excepciones y experimentos de crianzas en barríca.
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Botrytis; amigo y enemigo.

La Botrytis es una enfermedad producida por un hongo conocido como "Botrytis Cinerea" que afecta a las uvas de vinificación. La infestación de Botrytis en un viñedo requiere de uva madura y de condiciones húmedas, pudiendo destruir cosechas enteras.
Conocida como podredumbre gris, la Botrytis Cinerea es una de las enfermedades más temida por los viticultores de las zonas más húmedas. No obstante si una cepa infectada queda expuesta a condiciones de menos humedad, entonces, la uva parcialmente se pasifica y la infestación se la conoce como "podredumbre noble" pudiendo llegar a producir, si se vendimian durante la infestación, un vino dulce particularmente fino y concentrado. De hecho, algunos de los mejores vinos botrytizados del mundo son elaborados con uvas recogidas una a una.
Según una leyenda húngara, el primer aszú (un vino que usa uvas botritizadas) fue elaborado por Laczkó Máté Szepsi en 1630. Sin embargo, ya aparecen menciones de vino hecho de uvas botrytizadas en la Nomenklatura de Fabricius Balázs Sziksai que se acabó en 1576. Un inventario recientemente descubierto de aszú antecede a esta referencia por cinco años. Cuando la clasificación del viñedo comenzó en 1730 en la región de Tokaj, uno de los parámetros que se consideraban en relación con los distintos terroir se centraba en su potencial a la hora de desarrollar Botrytis cinerea.
Un mito popular es que la práctica se originó de manera independiente en Alemania en 1775, donde los productores de riesling en Schloss Johannisberg (Geisenheim, en la región de Rheingau) tradicionalmente esperaban la orden del propietario de la finca, Heinrich von Bibra, obispo de Fulda, antes de cortar las uvas. En este año (según la leyenda) el mensajero de la abadía fue robado cuando marchaba para entregar el mensaje de empezar la vendimia y se retrasó la cosecha, tiempo suficiente para que la Botrytis surgiera. Las uvas se suponía que no valían nada y se entregaron a los campesinos locales quienes produjeron un vino sorprendentemente bueno, dulce, que posteriormente fue conocido como Spätlese, o vino de vendimia tardía. En los siguientes años, diferentes formas de incrementar la dulzura se introdujeron y el original Spätlese se perfeccionó más, primero haciendo de él auslese (literalmente, "cosecha seleccionada"; plural: Auslesen; es un término alemán referido a un vino de cosecha tardia y de una categoría más madura que el Spätlese) en 1787 y luego eisweines (vino hecho de uva helada con una fuerte concentración en azúcar. La técnica para conseguir esta uva consiste en dejar sobremadurar la uva a la cepa, que no se cosecha hasta que se produce la primera helada. Cuando el grano se hiela, el agua se expande y rompe la cascarilla de la uva. Así, se pierde más agua y el azúcar es más concentrado, hablaremos de el otro día) en 1858.
Algunos de los vinos de Botrytis más famoso del mundo son los de la zona de Sauternes en Burdeos. Los sauternes son una combinación de sémillon y sauvignon blanc. Otro vino botritizado francés, menos conocido, es el Monbazillac.
La región Tokaj-Hegyalja de Hungría es una de las regiones clásicas productora de vino botritizado, destacando sobre todo por sus vinos aszú. Beerenauslese o Trockenbeerenauslese (Alemania) son los otros vinos globalmente reconocidos que usan uvas botriizadas. Menos conocidos son el italiano Amarone, el rumano Grasa de Cotnari y el austriaco Ausbruch.
Dependiendo de las condiciones de las uvas pueden estar sólo mínimamente botritizadas. Esta forma de hacer vino dulce también se ha importado por los vinateros de California y Australia. En algunos casos la inoculación del hongo ocurre cuando esporas se fumigan sobre las uvas, mientras que algunos viñedos dependen de la inoculación natural a partir de esporas presentes en el medio ambiente.
En España ha habido algunas añadas de vinos botritizados en los lugares en los que la climatología es propensa a ello, como en Valdeorras, en ciertos albariños de Rías Baixas, en ribeiros y en Cataluña.
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El eterno debate del corcho.

El corcho, producto natural que necesita un largo proceso para su obtención, es a la vez un gran amigo y enemigo del vino: le aporta numerosos beneficios, pero también es causante de uno de sus grandes defectos, el gusto a corcho. Los TCA (Tricloraniasoles) son los responsables de la perdición de numerosos buenos vinos a lo largo del año (aproximadamente un 10%), y resultan difíciles de combatir. Sin embargo, los corchos sintéticos no presentan este problema: ¿merece la pena continuar utilizando tapones de corcho si este tema queda solucionado con los tapones sintéticos?, ¿qué aporta el tapón de corcho que no lo hace el sintético? Entramos en una eterna discusión que no pretendemos solucionar, todavía no hay estudios oficiales que confirmen cuál de los dos es el mejor. Les ofrecemos una lista de características generales de ambos corchos, y juzguen ustedes mismos…
Corcho Natural:
Cada año se embotellan unas 12.000 botellas con este tipo de corcho. El alcornoque, del cual se extrae este preciado material, únicamente se cultiva en zonas mediterráneas que deben cumplir unas condiciones climatológicas y edafológicas concretas que apenas se dan. Además, se necesitan unos 50 años aproximadamente para que el alcornoque ofrezca la primera corteza útil llamada esbormizo o corcho de Belén, que no sirve para la elaboración de tapones. Una vez extraída esta corteza, deben pasar unos 10 años para poder sacar el primer corte de corteza y poder elaborar los tapones de corcho. Este proceso se repite cada 8-10 años y a lo largo del mismo el árbol debe estar libre de plagas, hongos y enfermedades, con lo que se incrementa notablemente el coste de este producto. Y eso que todavía no hemos comenzado a trabajar con él… A continuación, el corcho extraído se hierve para conseguir que se expanda y obtener su elasticidad máxima. Durante el calentamiento que implica este proceso y gracias a la extremada volatilidad de los ésteres, los cloraniasoles (origen de los TCA), se reducen en gran medida. Una vez hervidos, los corchos se lavan con agua sin cloro y se secan rápidamente. Si hay cloro en el agua, éste se asocia con los fenoles de la madera originando triclorofenoles, que derivan en tricloraniasoles o TCA.
Corcho Sintético:
El espíritu emprendedor de algunos bodegueros norteamericanos no aceptaba la alta posibilidad de acorchado en vinos que tanto trabajo les había costado elaborar, por lo que investigaron en la creación de un nuevo material para cerrar las botellas: el corcho sintético. Aunque la tecnología incorpora nuevas técnicas cada día, este tipo de corcho se elabora de dos principales formas:
Co-extrusión: Consiste en el corte de un cable de espuma de micro burbujas de polietileno, recubierto al mismo tiempo con un elastómero termoplástico. Este sistema permite al tapón tener uniformidad interior y exterior; y a los fabricantes el control de cada etapa del proceso de elaboración.
Inyección: En 1996 Dennis Burns -un norteamericano ingeniero en materiales y especializado en plásticos, observó que la mayoría de los tapones que protegían los barricas de guarda en Napa Valley eran plásticos, y se propuso lograr lo mismo en las botellas. Así comenzó la búsqueda por conseguir un material neutro que no afectara al vino ni a la salud de los consumidores. La industria de suministros plásticos especializados en medicina reunió los requisitos y con su tecnología y materiales comenzaron a desarrollar lo que hoy es reconocido en el mundo como el primer tapón sintético.
Tapón sintético Vs Tapón de corcho natural: Ventajas e inconvenientes
• Comportamiento más predecible y fácil de controlar. El corcho tradicional, por el contrario, no permite saber cómo ha evolucionado hasta el momento en que el consumidor abre la botella.
• El material inorgánico no permite el crecimiento microbiológico, ni la formación de TCA.
• El tapón sintético resulta más limpio, no se quiebra y no genera polvo, lo que es favorable para las máquinas, que son las mismas que las de corchos tradicionales, incorporando algunos pequeños ajustes.
• Los corchos sintéticos pueden ser de diferentes colores, se extraen con cualquier sacacorchos y se pueden volver a poner en la botella fácilmente.
• El tapón sintético (por su mayor consistencia y uniformidad) permite una menor entrada de aire al interior de la botella. Esta misma característica recomienda embotellar sólo vinos que no necesiten evolucionar una vez embotellados. Por ello, este tapón se utiliza en vinos de consumo rápido. Desde un punto de vista técnico es un gran avance para los vinos jóvenes, que se consumen antes del año y en los cuales lo importante es mantener su frescor y los aromas a frutas. La D.O. Navarra ya ha incorporado en su normativa la posibilidad de utilizarlos para vinos de este tipo.
• Con el tapón sintético se rompe el requisito de guardar el vino en posición horizontal. Si el corcho tradicional necesita humedad para permanecer expandido y así evitar el paso de demasiado oxigeno a interior de la botella, el corcho sintético no la necesita.
• Es un tapón enormemente aceptado en los mercados internacionales, y su introducción está aliviando a los alcornocales de las sacas tan fuertes de los últimos años.
• El corcho natural sigue permitiendo una microoxigenación importante para vinos de guarda que no consigue el corcho sintético (o al menos no se ha demostrado científicamente hasta ahora).
Pese a todo ello, los consumidores del viejo mundo siguen prefiriendo las botellas con tapón de corcho natural ¿Cuestión de necesidad, tradición o puramente estética? Juzguen ustedes mismos…
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Los defectos del Vino
El vino es un elemento vivo en constante evolución que precisa de muchos cuidados en su elaboración para dar como resultado final el producto deseado. No obstante al descorchar una botella podemos encontrarnos con una infinidad de cosas que han salido mal y en consecuencia, estaremos frente a una botella "defectuosa" y las causas pueden ser muchas.Los "defectos" del vino son relativos puesto que mientras que para según que tipos de vino se elabore son beneficiosos (ejemplo de la re-fermentación en la botella del Champagne o del crecimiento de levaduras aeróbicas en los toneles de roble que contienen el vino de Jerez,...), para otro tipo de vino son totalmente perjudiciales, convirtiendo el vino en un líquido imposible de beber o de pobre calidad.
Daremos un pequeño repaso por alguna de los "defectos" más comunes que podemos tener la desgracia de encontrarnos al descorchar una botella:
El vino está picado o avinagrado:
Este efecto lo produce la Bacteria Aerobea Micoderma Aceti o Acetobacter. Se desarrolla en la superficie del vino al contacto con el aire creando una capa blanca sobre este que a los pocos días se tornará rosa. Esta bacteria le resta alcoholes al vino y le otorga una acidez volátil.
El vino se nos picará o se nos avinagrará si no está suficientemente aislado del aire libre (oxígeno), bien porque quedaron mal cerrados o se guardaron de pie lo que proboca el secado del corcho, que este se contraiga y en consecuencia se produzca una micro oxigenación.
El vino presenta olor a corcho:
Para entender este defecto devemos acudir a los origenes del corcho: el árbol del Alcornoque y si este mismo ha sido infectado con moho. Incluso si hay problemas de moho en la bodega con los toneles, estructuras o corchos.
El causante del "olor a corcho" es el Tricloroanisol o TCA y se trata de una reacción química de los componentes orgánicos llamados Fenoles que se encuentran normalmente en la uva, corcho, toneles, etc que se combinan con cloro.
Es frecuente que en el proceso de blanqueamiento del corcho, este sea lavado con cloro, si el Alcornoque del que probiene el corcho tuvo problemas de moho, este lavado que se hace a ciertos corchos lo empeorará. No obstante existen otros microorganismos capaces de producir TCA sin presencia de Cloro.
El vino huele a huevos podridos o caucho:
Está producido por el ácido sulfídrico que aparece en el vino durante el trasiego (cambio de recipiente del vino como por ejemplo de cuba a depósito), sobre todo en regiones cálidas al no contar con la suficiente oxigenación. Si no se trata de manera eficaz aparecerán los mercaptanos dandole al vino un desagradable olor.
El vino huele a cuadra, madera vieja, sudor de caballo:
Este defecto del vino es producido por la bacteria Brettanomyces ("bret") que puede deberse a un problema de higiene en la bodega, no obstante estas bacterias siempres están presentes en el vino.
Sin embargo, el efecto de esta bacteria es el buscado por algunos productores para lograr los aromas característicos.
El vino huele y sabe rancio y el color es amarronado:
Este defecto es producido por la oxidación y en algunos vinos es deliberado (Jereces, madeiras,...), aunque es algo que se evita en los vinos tradicionales donde la oxidación es considerada como un defecto (aunque todos los vinos se oxidan) denotando un olor rancio, acetaldehído o etanal, aromas apagados con tonos amarronados.
Este defecto es acelerado por la exposición a la luz tanto natural como artificial y se puede contemplar facilmente en la evolución de vinos jóvenes (como por ejemplo los rosados) con el paso del tiempo.
El vino huele a cartón:
El causante de este aroma es la excesiva y reiterada utilización, en el filtrado del vino, de material celulósico deficiente.
El vino sabe a moho:
Proviene de hongos filamentosos que pueden provenir o bien de las uvas o bien de las paredes de las vasijas durante la fermentación.
El vino tiene un olor y gusto a tierra mojada:
Producido por un alga (Chatodotrix Dichotoma), se produce cuando las uvas utilizadas para la elaboración del vino estubieron en contacto o muy próximas a la tierra.
El vino tiene un gusto o aroma metálico:
Este defecto es debido a que el mosto o vino ha estado en contacto con algún elemento metálico.
El vino presenta muchos "tropezones":
Conocida como la quiebra cuprosa o "enfermedad de la botella", puede solucionarse en bodega pero que una vez embotellado el vino, no tiene solución.
El vino se enturbia y se producen precipitación de sales cuprosas. Para evitarla hay que tener cuidado con el uso de los utensilios de cobre en la elaboración del vino.
Debemos recordar que muchos vinos presentan precipitados debido a su embotellado sin filtrar, no por la "enfermedad de la botella".
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