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Udina, el blanco seco.

Un blanco que nos sorprendío gratamente, ya disponible en Vinoteca Cella Vinarium, hacía tiempo que nos disfrutábamos de algo tan diferente.


Udina, de Fermí Bohigas, tuvimos el placer de disfrutar de este vino no hace mucho y hoy pensamos contaros nuestras experiencias con este original vino blanco elaborado con uva Garnacha Blanca (en su mayoría), Xarel·lo y Chenin Blanc.

Sorprendente vino blanco muy diferente a lo que nos tienen acostumbrados por estos lares. 

De color  amarillo brillante dorado. Entrada potente y madura donde destaca la complejidad obtenida por la fusión de las tres variedades.


Fruta fresca y hierba aromática del Xarel.lo, flor blanca y frutos secos (avellana sin tostar) de la garnacha blanca y cítricos con una ligera nota mineral de Chenin Blanc.

Su evolución en la copa pasa por diferentes estadios en los que las características del vinos son frescas y se van fundiendo dejando un conjunto más maduro formado por hierba del bosque, fruta seca y mineralidad.


En boca es un vino blanco muy potente, graso y estructurado gracias al contacto con las lías . Hay un buen equilibrio entre la acidez del Chenin Blanc y la gran estructura de la Garnacha Blanca.

Vino ideal para acompañar pescados y mariscos, en especial cocinados con salsas.

Larga persistencia en boca donde evoluciona desde la fruta fresca quedando la mineralidad y notas de miel en el recuerdo. Vino de larga evolución en copa.

Ya disponible en nuestras instalaciones en Mutilva Baja, a 5 minutos del centro de Pamplona: http://cellavinarium.com/dondeestacellavinarium.htm

La cata de vino blanco más cara de Pamplona fue gratis.

Así es, Vinoteca Cella Vinarium sorteó entre sus clientes las 12 plazas para acudir a esta fabulosa cata en la que se cataron 5 vinos blancos franceses del norte de Borgoña.
En un rinconcito de la Vinoteca, en la zona de vinos internacionales preparamos 12 sitios con 5 copas cada uno... y sin escupideras... de hecho, nadie las hechó de menos y no sobró ni una gota de vino.
 A muchos de los que ganaron la plaza, les sorprendió que decantásemos los vinos blancos, pero era algo fundamental, estos vinos necesitaban mimos tras la larga permanencia en botella, el más joven era del 2005.
 Se eligio un tipo de decantador (o aireador si lo preferimos) para cada vino y el orden que se eligió para tomarlos no fue por edad sino por permanencia en barrica de roble... el orden no resultaba demasiado vinculante... eran todos Chardonnay "del mismo pueblo".
Los vinos se enfriaban ligeramente con hielo antes de servirlos... unos 5 o 10 minutos cada uno y se decantaban durante 20 minutos antes de servirlos para que se terminasen de abrir en la copa.

 Pedimos a todos los asistentes que olvidasen todo lo que sabian de vino blanco puesto que en Francia no los elaboran con la misma filosofía con la que los elaboramos aquí.
 Los vinos que catamos fueron: Chassagne-Montrachet 1er Cru Les Chaumess 2001 de Henri Boillot, Meursault 1er Cru Les Cras 2003 de Henri Boillot, Meursault Les Narvaux 2005 de Nicolas Potel, Puligny-Montrachet 1er Cru Les Perrières 2003 de Henri Boillot y Puligny-Montrachet Folatières 2005 de Louis Jadot.
Lo que más sorprendió a los asistentes fue la diferencia de filosofía entre la elaboración de estos vinos y a los que generalmente estamos acostumbrados... pero sobre todo, el hecho de beber un vino blanco con más de 7 años de edad... ¡Y que les gustase!.
¡Ahora prepararemos la de tinto!... 

Arribes de Vettonia Malvasía... ¿Buscando blancos que te sorprendan?.

Disfrutar del vino blanco es fácil, no hay nada más que encontrarse a más de 30º a la sombra y que te ofrezcan en ese momento una copa de vino de cualquier variedad o procedencia, sea Chardonnay, Viura, Albariño, Verdejo… seguramente nos lo beberemos sin rechistar y disfrutaremos de todos ellos… y si, también disfrutaremos de un Malvasía 100% de Arribes de Duero (Salamanca).
Todavía en la botella... no es blanco... ¡¡¡es verde!!!.
Todavía en la botella… no es blanco… ¡¡¡es verde!!!.
Así pues, nos consideramos personas (o pseudo personas) capaces de bebernos cualquier líquido nausabundo si este está muy frío.

…”la verdadera calidad de un vino blanco se demuestra cuando disfrutamos de el también cuando no está (tan) frío”…

No es el caso de Arribes de Vettonia Blanco Malvasía 2011, que es el vino que nos estamos bebiendo… Mientras se nos calienta en la copa descubrimos deliciosos aromas que el frío no nos dejaba apreciar anteriormente… cosa que también nos pasó con este otro vino.
Detalle del corcho sintético de Arribes de Vettonia Blanco.
Detalle del corcho sintético de Arribes de Vettonia Blanco.
Pero no empecemos la casa por el tejado… vamos a mirar un poco el vino antes de echárnoslo a la boca… veremos su color amarillo pajizo – verdoso, su brillo, su limpieza, su transparencia… bueno, esto último supuestamente no habría que verlo… ¿no?.
Arribes de Vettonia blanco en la copa.
Arribes de Vettonia blanco en la copa.
Sus aromas son delicados, un punto florales (la próxima vez que os regalen un ramo de flores meted la cabeza en el y volved corriendo a casa a oler este vino), frutal (recuerda a manzana verde), son aromas limpios, no demasiado complejos pero si muy presentes y duraderos… se nos quedan colgando de la nariz.
Detalle de Arribes de Vettonia Blanco en la copa.
Detalle de Arribes de Vettonia Blanco en la copa.
En boca es… es… deliciosamente ácido, tiene ese puntito de acidez que lo hace delicioso, muy franco, es decir, los mismos aromas que percibiamos en nariz son los sabores que notamos en el paladar… muy rico y peligroso… se bebe como el agua y tiente 13,5º… ¡¡¡hacedme caso que he tenido que acabar la cata de memoria tras evaporarse misteriosamente el contenido de la botella!!!.
Otra vista en detalle del vino Arribes de Vettonia Blanco 2011.
Otra vista en detalle del vino Arribes de Vettonia Blanco 2011.
Un vino ideal para tener en casa y tomar en las calurosas cenas de verano, en las calurosas comidas de verano, calurosos almuerzos de verano, calurosos aperitivos, calurosos… pero también para tomar sin calor, un poco más templado acompañando a una ensalada templada o un plato ligero de pescado o marisco…

Albiar Blanco… dorado y espumoso.

Cuando nos dijeron que existía en Retiel-Uquena un Verdejo espumoso nos dijimos que teníamos que probarlo… cuando conocimos más sobre el proyecto de donde había salido este vino poco a poco nos interesó mucho más… se trata de un vino de Bodegas Enologiaoleana, interesante proyecto que busca innovar a través tanto de variedades de uva foráneas y la recuperación de autóctonas.
Albiar Blanco Verdejo, vino de aguja.
Albiar Blanco Verdejo, vino de aguja, sumergido en hielo.
Se trata de Albiar Blanco, un vino elaborado 100% con uva Verdejo… lo primero que nos sorprendió del vino era su intenso color que se dejaba ver en la botella… que nos llevó a preguntarnos si realmente el vino estaba en buenas condiciones…
Albiar blanco la copa y la botella, precioso color.
Albiar blanco la copa y la botella, precioso color.
Albiar Blanco es un vino que hace pop cuando lo descorchamos, tiene un precioso color dorado, una primera explosión del carbónico que poco a poco se relaja en la copa manteniéndose como una fina espuma… el color nos llamó mucho la atención puesto que no está de moda este tipo de colores en los blancos y es testimonio del riesgo de la bodega por elaborar vinos diferentes de personalidad única.
Precioso color dorado que no está de moda actualmente.
Precioso color dorado que no está de moda actualmente.
El vino es rico en aromas, frutas maduras, muchas levaduras, con pequeña incidencia del carbónico en nariz que ayuda a expandirse los aromas por toda la nariz, un ligero toque goloso pero que no topa el resto de los aromas que se encuentran en el vino… ciertamente jamás nos habríamos esperado al escuchar las palabras “blanco de aguja”… grata y deliciosa sorpresa.
Seguimos hipnotizados con el precioso color de Albiar Blanco.
Seguimos hipnotizados con el precioso color de Albiar Blanco.
En boca es una ligera inundación de burbujas que expande por todo el paladar los aromas que antes habíamos captado en nariz, sin duda un vino franco, con mucha carga aromática de levaduras que le confiere una potencia en boca que perdura. Un ligero dulzor, pasa por la boca como un simple destello dándole un ligero toque goloso que lo hace muy fácil de beber… nos encanta.
Muchos de los aficionados a los vinos de aguja más tradicionales y típicos del Mediterraneo no encontrarán en este vino ningún punto donde compararlo con ellos… es algo completamente diferente… Albiar Blanco es simplemente otra cosa… un vino elaborado desde la cepa con una excelente relación calidad - precio (menos de 5€).
Postdata: Aunque no somos amigos de publicitar estas cosas (aunque creemos que los mejores vinos son los más naturales), se trata de un vino de agricultura ecológica… y esta vez lo decimos puesto que tal vez ayude a muchos que lo prueben a entender ciertos matices que aparecen (o no están) en este vino.

Catando los vinos de Viñaguareña.

Pues resulta que nos encontramos con la bodega Viñaguareña y resultó que este encontronazo nos encantó y rerresultó (lo sabemos, esa palabra no existe) que al susodicho topetazo le sacamos fotos y como tenemos un blog pues os vamos a contar que nos parecieron 3 de los vinos de la bodega que nos bebimos.

Iduna Verdejo.

El Verdejo, como todas las plantas del planeta Tierra, tiene la manía de crecer donde le da la gana (y le suele dar la gana crecer donde se la planta)… pues resulta, que esta bodega situada al paso del río Guareña (afluente del río Duero) y que elabora vinos amparados bajo la D.O. Toro, tiene plantadas unas cepas de Verdejo y las utilizan para elaborar un vino blanco con 9 meses de crianza en barrica embotellado en una bonita botella al que llaman Iduna.

Iduna al fresco.

Nos hacemos con unos hielos, una cubitera, abundante agua y un rato de paciencia para esperar a que el vino vaya ganando, mejor dicho perdiendo, temperatura.

Iduna Verdejo, precioso color en la copa.

Iduna es amarillo pajizo, brillante, limpio, con pequeños destellos dorados, el color es precioso, en nariz abundan los tostados, los aromas de la barrica, sutiles y muy aromáticos, aromas lácticos… ¿donde está el Verdejo?… ahí, al final… En boca es muy agradable, muy fácil de beber pero muy sabroso, la acidez justa, franco, delicioso… en un instante hemos acabado la copa y en dos la botella.

Munia Roble.

Tras haber acabado con Iduna pasamos al tinto roble de la bodega, se trata de Munia Roble, un Tempranillo con 6 meses de crianza en barrica.

Munia Roble, la copa y la botella.

Munia Roble no nos defrauda nada más abrir la botella, en la linea de los vinos de la D.O. Toro, encontramos un vino profundo, granate oscuro, con un ribete violaceo… mucha fruta, mucha intensidad aromática, abundan los aromas lácticos… los aromas adquiridos tras la crianza en barrica aparecen tímidamente cuando movemos la copa… ¡dejad respirar este vino!… jugamos con el en la copa, esperamos que se abra para seguir disfrutando de todos los aromas que es capaz de ofrecernos.

Munia Roble en la copa.

Munia Roble se expresa franco en boca, intenso, sabroso, inunda el paladar… recomendamos tomarlo un par de grados por debajo de la temperatura a la que solamos tomar los tintos, ligeramente fresco pero no frío… perdura en boca haciéndonos disfrutar  de su potente sabor y echar de menos un buen pedazo de queso.

Munia Crianza.

Con cada vino de la bodega Viñaguareña que descorchamos nos apetece más aún descorchar el siguiente y cuando llegamos a Munia Crianza, Tempranillo con 14 meses de crianza en barricas de roble, nos apena no haber seleccionado los demás vinos para continuar probando los vinos de esta bodega.

Munia Crianza... 14 meses de crianza en barrica.

Nos encontramos con un vino más negro que su predecesor, pero menos oscuro (somos buenos expresándonos… ¿a que si?)… un vino con brillos naranjas, con un ribete con tonalidades tejas como testimonio de su paso por barricas de roble. Su aroma inunda nuestras fosas nasales, deliciosos tostados integrados perfectamente con la fruta madura que chilla dentro de la copa.

Munia crianza en la copa.

En boca es sabroso, invita al trago largo (lo cual no tiene nada de malo) y a cada sorbo aumenta nuestra sed de vino. Su sabor inunda todo el paladar y se queda rondando, vuelven los aromas… un vino para recordar… (aunque no queramos)… un vino digno representante de su zona.

Los cadáveres...

Viñaguareña es una bodega para conocer, para disfrutar de sus vinos (porque sus vinos no nos van a dar la opción de sufrir con ellos) y no solo de los que os mostramos en este post, sino de todos sus productos.

Corchos, ups... uno roto.

Para terminar diremos que de cada 1000 descorches rompemos un corcho… y este le ha tocado a la botella de Iduna.

Black Tower... La llamada del Riesling


Nos llega desde Alemania este vino blanco, Black Tower Classic Riesling, botella con pintas raras (la mitad opaca y negra, la otra mitad transparente), no importa, nos encantan las botellas excéntricas (quien se haya paseado por nuestra vinoteca lo sabra). Tapón de rosca... tampoco nos importa, en este tipo de vinos incluso pensamos que es la opción correcta... Así que lo "descorchamos" (es decir: desenroscamos) y lo probamos:
 
Amarillo pajizo con destellos dorados, huele muy rico, notamos la fruta, levaduras y puede que un poquito de carbónico... mientras lo olfateamos descubrimos notas dulces a modo de "premonición" de lo que vendrá en boca. Al tomarlo la acidez contrasta con esos destellos dulces, conforme lo pasamos por garganta para desparecer hacia el estómago nos quedan en boca unas notas amargas y un recuerdo de acidez que nos pide que nos tomemos otra copa. un vino fresco y largo. Con este vino apetece marisco, apetece pescados y con esa ligerísima "intuinción" de carbónico me apetece tomármelo con un buen frito de pimiento que hacen en un sitio que yo me se.
 
Os lo recomendamos para todos aquellos curiosos que deseen probar la uva Riesling, a un precio coherente, tal y como la elaboran en Alemania.

Casal García... Mar embotellado...


Hay momentos en los que la hora del día, tu estado anímico y físico, la temperatura, el sol, el clima y si se me apura diré tambien que los astros, se combina para que en ese momento del día sea un vino en particular el que mejor encaje contigo. Cuando esto ocurre y se acierta con el vino solo hay una palabra que puede pronunciarse tras tomar la primera copa... ¡joder!.

Y esto es lo que nos ha pasado con Casal García, Vinho Verde elaborado en Minho, en la Costa Verde Portuguesa, coupage de 4 variedades autóctonas del Norte de Portugal (y en consecuencia tambien de Galicia).

Nada más abrir la botella se observan esas pequeñas burbujas que luchan por escapar del líquido, esa pequeña aguja natural que nos indican la ermosa juventud del vino, al arrojar el vino en la copa, el vino se torna transparente, seguramente por un efecto óptico causado por el color azulado de la botella, puesto que cuando el ojo se acostumbra resulta un vino amarillo pálido con muy poca intensidad de color.

Sus aromas me recuerdan al mar, tal vez debido a la influencia del ojo al ovserbar esa pequeña espuma producida por su vertido en la copa, burbujas rápidas, como olas rompiendo, huele a cítricos, huele a frutas, huele a mar, huele a flores y muy a los lejos nos llegan pequeños aromas golosos.

En boca su golosa acidez rompe el embrujo, sus diminutas burbujas se expanden por toda la boca, un vino amable, que perdura, que se queda en boca, que nos pide otra copa, refrescante, sincero, un vino para repetir.

Así pues elegi abrir este vino en el momento idoneo, antes de comer, a modo de aperitivo, su juventud y fructosidad me pedia que lo acompañase de productos del mar, su aguja me reclamaba tempuras, asados de carnes blancas...

Sin lugar a dudas un vino que merece, y mucho, la pena probar, conocer y seguir.

Me voy a comer, que sin lugar a dudas este vino me ha abierto el apetito.

Hablemos de la uva: Viura


Viura es una variedad de uva blanca de vinificación, una de las más extendidas en nuestro país gracias a su lenta oxidación de sus mostos que la convierte en "ideal" para el envejecimiento en roble. Es pálida y de acidez equilibrada si se vendimia pronto.

Variedad básica de los blancos riojanos de calidad así como de los cavas (Macabeo).
Macabeo (Macabeu en catalán) es una variedad de uva blanca de vinificación. También es conocida como Alcañol, Alcañón, Blanca de Daroca, Charas Blanc, Forcalla, Gredelín, Lardot, Maccabeo, Perpignan, la cola de Renard, Rossan, Viuna o Viura. Presente sobre todo en Badajoz, La Rioja, Tarragona y Zaragoza.
Es una de las variedades más extendidas por España. Su origen, según los expertos, puede estar en la cuenca del Ebro o en Valencia y se supone que debe su nombre a la tribu bíblica de los Macabeos.

Es una planta de rendimiento elevado. Es muy sensible a la botrytis cinerea, es resistente a las heladas y su cultivo está aumentando mucho. Sus racimos son de tamaño grande y compactos. Las bayas tienen tamaño grande, la piel fina y el color dorado. Sus aromas se asemejan a la palomino pero esta uva tiene más color y más cuerpo dando a los caldos ese toque meloromántico en función del tiempo de fermentación. Su composición alcohólica en temporada media es de 13º de alcohol. Produce un vino de delicado aroma y color amarillo pálido pajizo con tonos verdes. No suelen ser vinos muy alcohólicos, situándose la graduación entre el 9 y el 10,5%.

La uva se utiliza para hacer vinos blancos ligeramente ácidos, aptos para el consumo precoz. El vino es pálido y ligero, con recuerdos de frutos verdes. La Viura es tradicionalmente mezclada con xarel·lo y Parellada para hacer cava, el más conocida vino espumoso de España. Es también la variedad básica de los blancos riojanos.

Se la conoce tambien por nombres como: Macabeu (Francia), Viura (Alava, Logroño, Navarra, Valladolid y Zaragoza), Viuna (Zaragoza), Alcañón, Forcalla, Lardot, Macabeo, Macabeu, Queue de Renard, Rossan, Blanca de Daroca, Charas Blanc, Forcalla, Gredelín, Lardot, Maccabeo, Perpignan, la cola de Renard, Rossan.