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Arribes de Vettonia Malvasía... ¿Buscando blancos que te sorprendan?.

Disfrutar del vino blanco es fácil, no hay nada más que encontrarse a más de 30º a la sombra y que te ofrezcan en ese momento una copa de vino de cualquier variedad o procedencia, sea Chardonnay, Viura, Albariño, Verdejo… seguramente nos lo beberemos sin rechistar y disfrutaremos de todos ellos… y si, también disfrutaremos de un Malvasía 100% de Arribes de Duero (Salamanca).
Todavía en la botella... no es blanco... ¡¡¡es verde!!!.
Todavía en la botella… no es blanco… ¡¡¡es verde!!!.
Así pues, nos consideramos personas (o pseudo personas) capaces de bebernos cualquier líquido nausabundo si este está muy frío.

…”la verdadera calidad de un vino blanco se demuestra cuando disfrutamos de el también cuando no está (tan) frío”…

No es el caso de Arribes de Vettonia Blanco Malvasía 2011, que es el vino que nos estamos bebiendo… Mientras se nos calienta en la copa descubrimos deliciosos aromas que el frío no nos dejaba apreciar anteriormente… cosa que también nos pasó con este otro vino.
Detalle del corcho sintético de Arribes de Vettonia Blanco.
Detalle del corcho sintético de Arribes de Vettonia Blanco.
Pero no empecemos la casa por el tejado… vamos a mirar un poco el vino antes de echárnoslo a la boca… veremos su color amarillo pajizo – verdoso, su brillo, su limpieza, su transparencia… bueno, esto último supuestamente no habría que verlo… ¿no?.
Arribes de Vettonia blanco en la copa.
Arribes de Vettonia blanco en la copa.
Sus aromas son delicados, un punto florales (la próxima vez que os regalen un ramo de flores meted la cabeza en el y volved corriendo a casa a oler este vino), frutal (recuerda a manzana verde), son aromas limpios, no demasiado complejos pero si muy presentes y duraderos… se nos quedan colgando de la nariz.
Detalle de Arribes de Vettonia Blanco en la copa.
Detalle de Arribes de Vettonia Blanco en la copa.
En boca es… es… deliciosamente ácido, tiene ese puntito de acidez que lo hace delicioso, muy franco, es decir, los mismos aromas que percibiamos en nariz son los sabores que notamos en el paladar… muy rico y peligroso… se bebe como el agua y tiente 13,5º… ¡¡¡hacedme caso que he tenido que acabar la cata de memoria tras evaporarse misteriosamente el contenido de la botella!!!.
Otra vista en detalle del vino Arribes de Vettonia Blanco 2011.
Otra vista en detalle del vino Arribes de Vettonia Blanco 2011.
Un vino ideal para tener en casa y tomar en las calurosas cenas de verano, en las calurosas comidas de verano, calurosos almuerzos de verano, calurosos aperitivos, calurosos… pero también para tomar sin calor, un poco más templado acompañando a una ensalada templada o un plato ligero de pescado o marisco…

Arribes de Vettonia 2011… descubriendo a Juan García.

Seguimos engatusados por el descubrimiento de esta curiosa variedad de uva (que es la Juan García) y seguimos aún más embelesados por como la elaboran en la Bodega Arribes del Duero. Así que aquí me encuentro, con una copa de vino intentando escribiros a que me sabe este líquido que alegra los corazones.
Arribes de Vettonia 2010... Juan García nos espera en su interior.
Arribes de Vettonia 2010… Juan García nos espera en su interior.
Descapsulamos esta botella y nos encontramos con un corcho sintético. Corcho que tiene sus detractores y sus defensores… pese a todo, la verdad es que hay muchos buenos vinos envasados con este tipo de tapón y muchos malos con el corcho de siempre.
Detalle de la cápsula y el corcho sintético de Arribes de Vettonia.
Detalle de la cápsula y el corcho sintético de Arribes de Vettonia.
Pero volvamos al vino… un precioso color púrpura con tonos violaceos que rebosa juventud, no es un vino demasiado opaco, aún así es limpio y brillante.
La copa, repleta de Juan García, a vista de pájaro.
La copa, repleta de Juan García, a vista de pájaro.
Sus aromas son armoniosos y sutiles, frutas negras, destacan los aromas balsámicos… precibimos ciertos destellos de recuerdos a una ligera crianza en barrica… (La bodega dice que no… pero podríamos jurar que tiene un punto de crianza… ¿Será cosa de la maceración con los hollejos?)… no es un aroma demasiado intenso, pero si con mucha personalidad, muy característico.
Precioso color de Arribes de Vettonia Joven 2010.
Precioso color de Arribes de Vettonia Joven 2010.
Al beberlo resulta un vino amable y franco, un puntito tánico (“rasposo”)… pero ese puntito lo hace delicioso, fresco y afrutado. Mientras lo tenemos en la boca nos vuelven esos recuerdos a una posible crianza en barrica… muy bien estructurado… delicioso.
Arribes de Vettonia descorchado y servido.
Arribes de Vettonia descorchado y servido.
Es un vino delicioso, para tomar con platos no demasiado complicados (pastas, arroces, pizza, carnes a la plancha o brasa desnudas… una buena tortilla de patata…) para servir un poquito más fresco que a lo que estamos acostumbrados a tomar los tintos y observar como se abre poco a poco en la copa conforma coge un poco de temperatura.
El último sorbo de la copa... hay más en la botella.
El último sorbo de la copa… hay más en la botella.
Vino para recomendar, para tener en casa, para descubrir una variedad de uva y huir de la tiranía de los vinos jóvenes de Tempranillo o Garnacha que inundan el mercado nacional… ¿Buscando un vino exótico?… pues tienes varios a pocos kilómetros de casa.