Black Tower... La llamada del Riesling


Nos llega desde Alemania este vino blanco, Black Tower Classic Riesling, botella con pintas raras (la mitad opaca y negra, la otra mitad transparente), no importa, nos encantan las botellas excéntricas (quien se haya paseado por nuestra vinoteca lo sabra). Tapón de rosca... tampoco nos importa, en este tipo de vinos incluso pensamos que es la opción correcta... Así que lo "descorchamos" (es decir: desenroscamos) y lo probamos:
 
Amarillo pajizo con destellos dorados, huele muy rico, notamos la fruta, levaduras y puede que un poquito de carbónico... mientras lo olfateamos descubrimos notas dulces a modo de "premonición" de lo que vendrá en boca. Al tomarlo la acidez contrasta con esos destellos dulces, conforme lo pasamos por garganta para desparecer hacia el estómago nos quedan en boca unas notas amargas y un recuerdo de acidez que nos pide que nos tomemos otra copa. un vino fresco y largo. Con este vino apetece marisco, apetece pescados y con esa ligerísima "intuinción" de carbónico me apetece tomármelo con un buen frito de pimiento que hacen en un sitio que yo me se.
 
Os lo recomendamos para todos aquellos curiosos que deseen probar la uva Riesling, a un precio coherente, tal y como la elaboran en Alemania.

Hablemos de la uva: Mencía, pasado milenario.

 
Durante muchos años se consideró, por algunos, a la variedad de uva Mencía como una adaptación de la Cabernet Franc adaptada para su producción en el noroeste de la Península Ibérica. Estudios de ADN demostraron que son uvas completamente distintas aunque con similitudes organolépticas (Propiedades de los cuerpos que se pueden percibir por los sentidos). Así pues la versión oficial "vencedora" fue la de su origen milenario como cepa autóctona de la zona o la de su introducción por parte de los romanos durante la invasión del noroeste de la Península Ibérica.
La variedad produce racimos pequeños y compactos, de color azul y el hollejo grueso, lo cual unido a la gran longevidad de las cepas de Mencía, marca una gran concentración de polifenoles (sustancias responsables de la protección de los granos de uva contra las inclemencias metereológicas y ante microorganismos patógenos). Esta uva ofrece mostos de buen contenido en azúcar y baja acidez, y generalmente, los tintos elaborados con esta variedad de uva se caracterízan por ser muy aromáticos, aterciopelados, por expresar muy bien el terruño (al influenciarla mucho la tierra donde se cultiva) y por su "buen hacer" cuando se le da crianza en barrica.
La Mencía se cultiva en el noroeste de la Península Ibérica, es decir: Galicia (Interesante mencionar los tintos de la Ribeira Sacra donde se cultiva en bancadas, muchas de ellas, datadas de la época romana), Castilla y León (Los más famosos los de la zona del Bierzo en la que distingimos 3 zonas geográficamente muy distintas), Cantabria, Asturias y Portugal (Aunque la llaman de otra manera: "Jaen" y seguramente puede ser motivo de pelea con un viticultor portugues el confundir los dos nombres). No obstante, últimamente se pueden ver cepas mucho más al este como en Castilla La Mancha.
Otros nombres con los que podemos referirnos a la Mencía son: Loureiro Tinto, Negra, Negro y Tinto Mollar.

Hablando un poco del degüelle


Hace ya un tiempo, durante una cata - maridaje de cavas, surgió el tema del "degüelle" y me temo que no llegamos a saber explicar suficientemente bien en que consiste esta técnica crucial en la elaboración del cava. No obstante antes de hablar del degüelle deberemos de saber algo del método champenoise el cual se emplea en la elaboración del Cava, el Champagne y muchos otros vinos espumosos en todo el mundo.

En pocas palabras el método champenoise consiste en fermentar el mosto y embotellarlo, es entonces cuando se produce una segunda fermentación en la botella (la cual puede ser inducida añadiendo levadura y azúcar, de hecho es la forma habitual hoy en día), la botella se tapa y se colocan en rima (con el cuello de la botella hacia abajo en unos 45º) haciendo que los sedimentos de esta segunda fermentación caigan hacia la boca de la botella.

Una vez tengamos el cava listo, habiéndole dado la crianza en la botella donde ha realizado esa 2ª fermentación en la cuantía que cada bodega estime oportuna, procederemos al degüelle preparando el vino para su salida al mercado. Hoy en día, el degüelle consiste en congelar el cuello de la botella de forma rápida (para conseguir una congelación local), consiguiendo con esto congelar todos los sedimentos caídos durante la crianza del cava (puesto que la botella se ha ido orientando hacia el suelo y de esta manera los sedimentos han acabado en la boca junto al tapón), destapar la botella (la cual en la actualidad se tapan con chapas metálicas como las de los botellines de Coca Cola), consiguiendo con esto y gracias a la presión del gas (aparecido durante la 2ª fermentación) que el bloque de hielo que contiene los sedimentos sea expulsado de la botella. Siempre tendremos pérdida de líquido y es entonces cuando le añadimos el licor de expedición que contiene azúcar (o más cava de otra botella) para rellenar la botella (y que será lo que clasificará el cava, dependiendo de la concentración de gramos de azúcar por litro, como dulce, semiseco, brut o brut nature). Tras eso procedemos a encorchar la botella y transportarla hasta su punto de venta.

El descubrimiento (o invento) el método champanoise, se produjo porque la 2ª fermentación en la botella se producía de manera accidental (hacia el siglo XVII) al embotellar las botellas "pronto" (incluso sin acabar la primera fermentación) para conservar mejor los aromas frutales de los vinos.

Estos primeros vinos se popularizaron con nombres como "salta-tapones" o como "vino del diablo", poco a poco se fue entendiendo el proceso de esta 2ª fermentación y se introdujeron cambios en su embotellado y en su producción... como la rejilla metálica que hoy vemos en las botellas sujetando el corcho o aumentar el grosor del vidrio para evitar el estallido del mismo por la presión (al no poder saltar el tapón).


Diferencias entre el degüelle de "antes" (botella hacia abajo y tapón de corcho) y el de "ahora" (botella hacia arriba al estar congelados los sedimentos y no poder mezclarse con el vino y chapa metálica).

No fue hasta el siglo IXX cuando se empezaron a retirar los sedimentos propios de la 2ª fermentación y hasta entonces una característica de estos vinos espumosos era su turbiedad (Debida a la cantidad de sedimentos en su interior). Para hacer esto se colocaban los vinos en unas mesas especiales que permitían que un operario fuera girando e inclinando la botella hasta una posición horizontal sobre la boca (no era proceso de horas, sino de meses), entonces se debía abrir la botella y retirar los posos que antes se habían acumulado en el cuello de la botella (al tenerla boca abajo), de forma rápida y precisa (de hecho solo personas muy experimentadas y con fuertes pulgares para tapar la boca una vez abierta y evitar que el gas se escapase, eran capaces de llevar a cabo esta tarea puesto que se debía abrir la botella ¡hacia abajo!), de esa manera el primer empuje de gas que huía de la botella era el que arrastraba los sedimentos acumulados al exterior.

Diferencias obvias entre el procedimiento manual (Degüelle al fondo, el cual si lo comparamos con la ilustración del principio notaremos la diferencia de inclinación de las botellas, añadido del licor de expedición y encorchamiento) al procedimiento mecánico puesto que hoy en día se puede automatizar todo el proceso.

Hoy en día somos capaces de mecanizar por completo este proceso, ya no se utilizan corchos sino chapas metálicas y las bodegas donde todavía se degüella de forma manual se realiza mediante abridores normales (sacachapas de refresco o cerveza) y la utilización del hielo nos permite controlar de forma más eficaz el vertido de vino con cada degüelle, entre otras cosas, por no tener que abrir la botella hacia abajo.

Viña Perguita Rosado... Mañana Rosa de Rosado...

Sin lugar a dudas uno de los mejores vinos para acompañar las comidas de verano es el rosado navarro de garnacha. Para esas comidas en las que vamos a combinar ensaladas, verduras, hortalizas y carnes blancas... Comidas poco pesadas, y poco aceitosas, para que un estómago lleno no sea un impedimento a la hora de soportar las sofocantes temperaturas.

El rosado, vino que poco a poco se hace más popular, es sin lugar a dudas una muy buena opción para acompañar estas comidas y uno de esos rosados navarros 100% garnacha es el Viña Perguita de Bodegas Fernández de Arcaya en la localidad de Losarcos.

Viendolo en la copa es fácil adivinar porqué se denomína "rosado". Su aroma nos confirma la bondad que tendrá en boca y me hacen llegar los recuerdos de frutas rojas al principio con un poco de ¿tiza? al final. Al tomar un sorbo el sabor inunda la boca, el frio con el que se sirve refresca la mente y su recuerdo perdura como presagio de lo que será el siguiente trago.... Suave, fresco, ligero... ideal.

Casal García... Mar embotellado...


Hay momentos en los que la hora del día, tu estado anímico y físico, la temperatura, el sol, el clima y si se me apura diré tambien que los astros, se combina para que en ese momento del día sea un vino en particular el que mejor encaje contigo. Cuando esto ocurre y se acierta con el vino solo hay una palabra que puede pronunciarse tras tomar la primera copa... ¡joder!.

Y esto es lo que nos ha pasado con Casal García, Vinho Verde elaborado en Minho, en la Costa Verde Portuguesa, coupage de 4 variedades autóctonas del Norte de Portugal (y en consecuencia tambien de Galicia).

Nada más abrir la botella se observan esas pequeñas burbujas que luchan por escapar del líquido, esa pequeña aguja natural que nos indican la ermosa juventud del vino, al arrojar el vino en la copa, el vino se torna transparente, seguramente por un efecto óptico causado por el color azulado de la botella, puesto que cuando el ojo se acostumbra resulta un vino amarillo pálido con muy poca intensidad de color.

Sus aromas me recuerdan al mar, tal vez debido a la influencia del ojo al ovserbar esa pequeña espuma producida por su vertido en la copa, burbujas rápidas, como olas rompiendo, huele a cítricos, huele a frutas, huele a mar, huele a flores y muy a los lejos nos llegan pequeños aromas golosos.

En boca su golosa acidez rompe el embrujo, sus diminutas burbujas se expanden por toda la boca, un vino amable, que perdura, que se queda en boca, que nos pide otra copa, refrescante, sincero, un vino para repetir.

Así pues elegi abrir este vino en el momento idoneo, antes de comer, a modo de aperitivo, su juventud y fructosidad me pedia que lo acompañase de productos del mar, su aguja me reclamaba tempuras, asados de carnes blancas...

Sin lugar a dudas un vino que merece, y mucho, la pena probar, conocer y seguir.

Me voy a comer, que sin lugar a dudas este vino me ha abierto el apetito.

Bag in Box... rompiendo las reglas.


Tenemos la mala y consumista costumbre de juzgar un producto por su envase, por su etiquetado y sobre todo por la "tradición"... así pues creemos que las legumbres envasadas en saquitos de rafia deben de ser de mayor calidad que las legumbres envasadas en bolsas e papel... en el mundo del vino pasa lo mismo y podemos encontrar vinos mediocres envasados en botellas de vidrio con bonitas etiquetas y vinos de gran calidad envasados en Bag in Box... no obstante la visión del consumidor es, que estos últimos, serán vinos de menor calidad que un vino envasado en cristal.

A estas alturas, quien esté leyendo estas lineas se preguntará... ¿Qué demonios es el Bag in Box?... y lo primero que tenemos que aclarar es que no tiene nada que ver con el Tetra Brick, aunque si guarda semejanzas. El Bag in Box, como su propio nombre indica (indica en inglés... claro), es una bolsa metalizada dentro de una caja de cartón, esta bolsa y la caja, tienen una salida en la parte inferior para acoplar un grifo con el que poder extraer el líquido contenido dentro.

Hasta aquí todo claro, pero... ¿Qué ventajas tiene este envase sobre el vidrio en el mundo del vino?... Pues bien, las ventajas son muchas y variadas aunque como veremos, este envase no es recomendable para vinos cuya guarda en botellas es parte fundamental en su elaboración. La mayoría de los vinos que se envasan en estas "cajas" son vinos jóvenes o con muy ligeros pasos por barrica.

1.- El envase y las diferentes composiciones de las bolsas metalizadas nos permite proteger al vino de elementos externos como son los cambios bruscos de temperatura, la luz del sol y el oxígeno del aire. Una vez abierto, los vinos se conservarán perfectamente hasta 6 semanas, por lo que representa el envase ideal para aquellas personas aficionadas a tomarse una copita de vino con las comidas, y que cada 2 días tienen que tirar media botella por la fregadera porque se les ha oxidado, picado o avinagrado.

2.- Este envase es más fácil de transportar y almacenar permitiéndonos, en según que casos, mantenerlo en el frigorífico (ideal para vinos blancos y rosados) sirviendonos el vino en su óptima temperatura cada vez que nos apetzca una copa.

3.- Es más económico que las botellas de vidrio y ocupa menos espacio permitiendo a las bodegas comercializar mayor cantidad de vino en menor volumen. Esta reducción de costes permite que una bodega decida envasar vinos de mayor calidad a precios más económicos.

4.- Es completamente reciclable y debido a su mayor capacidad el impacto medio-ambiental es menor... no obstante este tipo de declaraciones (difundidas por los fabricantes) hay que cogerlas con pinzas.

5.- Desaparecen los defectos en los vinos achacados a su envasado en vidrio (corcho, enfermedad de la botella, vino picado, etc...).


Seguramente, querido lector, habrá usted llegado a la siguiente conclusión: ¿Pero como es que no envasa todo el mundo sus vinos jóvenes en Bag in Box?... pues no lo hacen porque también tienen sus desventajas:

1.- No permite la crianza del vino y la evolución del mismo una vez envasado (que si lo hace la botella de vidrio) al ser un envase completamente estanco.

2.- Estos envases no están diseñados para durar en el tiempo y por ello no se recomienda la guarda del vino en su interior, de hecho, suelen llevar una fecha del tipo: "recomendamos consumir antes del..." (El cartón y los componentes de las bolsas metalizadas se degradan antes que el vidrio).

3.- Tiene poca aceptación social y el público entiende como "vinos de poca calidad" los vinos envasados en Bag in Box. Aunque muchas bodegas empiezan a apostar por este tipo de envases y en mercados más maduros y con mayor tradición vinícola son envases ampliamente aceptados y consumidos.

Sin lugar a dudas este es un envase ideal para los aficionados a los vinos jóvenes sin crianza alguna, o con ligeras crianzas, que beben vino habitualmente en las comidas, puesto que estos envases nos alargan la vida del vino una vez abierto, olvidándonos del miedo a que se nos oxide una botella entera cuando tenemos ganas de tomarnos una copita de vino con nuestra cena.

Sartenes nuevas, tortillas perfectas.


Esta noche voy a estrenar una sartén nueva, y como hago siempre que estreno sartén, lo haré con una tortilla de patatas de las que marcan época (con tiempo y con cariño)... no se me ocurre otro vino mejor para acompañar a dicha tortilla que este Tinto Roble de la D.O. Ribera del Duero... para acompañar esta noche que no será ni cálida ni fria y el vino lo descorcharemos fresquito, que no frio, para notar todos sus frutales aromas que reflejan su juventud y esos leves tostados que confiesan un ligero paso por barrica... combinación perfecta... hoy se cena en la terraza.